lira: (Gunnerkrigg - Zimmy)
Esta sensación de que ya se acabó todo y estoy sólo estirando el tiempo como un elástico...

Me pregunto si pasará alguna vez. O si el elástico se cortará antes.

Amor mío, sabes que detesto llegar a esto, pero...

Auxilio.

Por favor, por favor, ya no sé qué hacer. Ayúdame.

El lobo ya me ha cazado y no puedo zafarme sola. Estoy contándole historias a medias cada noche para que me deje vivir un poco más. Pero no tengo mil y un cuentos.

Sólo tengo mil grullas de papel. Mi vida, ¿son de veras mil? ¿He contado bien?
lira: (Stock: Me and the others)
A veces pienso que si todos los seres humanos tuvieran secretamente algún poder, el mío sería el de no encajar, el de hacer sentir incómodos a los demás con mi mera existencia.

Si me mantengo alejada del resto, los incomodo, y me miran por sobre sus hombros mientras los observo desde mi escondite.

Si intento integrarme y dejar de alejarme, los incomodo. Mi presencia se vuelve algo así como "ah, sí, y está ella ahí también, no hay que olvidarse". La gente intenta ser amable y apoyar mis patéticos intentos de integración, pero es incómodo. Todo respecto a mi es incómodo. Mis dibujos son incómodos, mis comentarios son incómodos. Mi existencia es incómoda.

Es como ser el niño negro y pobre en un colegio de rubios católicos adinerados. Nadie quiere ser la mala persona y de plano rechazarme, porque se vería feo, porque quieren ser buenos, así que todos me dejan jugar con ellos. Pero secretamente sólo quieren que pierda pronto y me vaya a ocuparme de mis propios asuntos.

No te quiero en mi círculo de amigos.

No te quiero en mi familia.

No te quiero en mi fandom.

No te quiero en mi planeta.

Y cuando les hablo todos fuerzan sonrisas y me nombran a veces para no olvidarse que existo, hasta que me aburro y me voy a otra parte, y entonces la incomodidad pasa y ya no se sienten obligados a jugar a ser buenas personas conmigo.

A llamarme una vez al año.

A dejarme un mensaje o un mail por ahí para que recuerde que aún me quieren y somos amigos.

A dejarme participar de sus juegos cuando se me ocurre pedirlo.

Soy incómoda. Mi color es raro. Mi esencia es alienígena, extranjera, lejana, no lo bastante fea como para tener una buena excusa en la que escudar el rechazo, pero es de otra especie, es rara, incomoda.

Así que a veces me resigno y dejo de intentarlo.

Cuando era más niña era también más ruda y dura. Me importaba menos. Me decía que el resto eran estúpidos e inferiores, y pasaba de ellos no como un animalito rechazado sino como el monstruo altanero y orgulloso que a veces aún alego ser.

Pero era más fácil ser fuerte, porque estaba llena de sueños y esperanzas. Porque pensaba que un día dejaría de estar sola y encontraría más gente de mi especie, gente que no se sentiría incómoda conmigo.

Mi especie... nunca apareció. Apareció uno una vez, y lo perdí. Lo maté. Lo incomodé tanto que se murió.

Y ya no quedan más sueños que me mantengan caminando. Tuve que asumir que estoy sola, y que si quiero vivir tengo que hacerlo con esa realidad. Con mi carga de incomodidad a cuestas. Sabiendo que cada vez que dejo un lugar y me muevo al siguiente dejo alivio detrás.

Nómade incómoda, gitana emocional.

Quedan pocas ventanas y puertas abiertas a estas alturas. Casi ninguna. Y pronto las habré cerrado todas.
lira: (Anemone: Fading)
Y el mundo se ha encogido todavía un poco más. Y mis puertas se han cerrado otro tanto. Y el ruido disminuye, y de pronto empiezo a oirme palpitar en mi cerebro.

Todo el mundo está tan ocupado con sus propios dramas... ¿se darán siquiera cuenta si un día ya no estoy? Me lo pregunto a veces.

Los caminos de la gente que quiero llevan lejos de mi. Mi propio camino difuso y disperso lleva lejos de todo y de todos. Los voy perdiendo de a poco. A veces les hago señas, les grito tratando de llamar su atención. "No me olviden, no me olviden". Pero están ya tan lejanos que es como gritarle al viento.

Me lastiman y no puedo tomar la mano de nadie para que duela menos. Está bien. No correspondía tomar esas manos de todos modos. Mi tormenta personal es mía y sólo mía y he de capearla solita, como una niña grande. Es lo que se espera de mí.

La gente deja de amarme cuando comprende que no soy tan fuerte. Ya no me admiran cuando me notan humana. Si notan las grietas paso a ser poca cosa, indigna de su afecto devoto.

Ojalá... no tuviera que forzarme a ser una niña grande. Ojalá alguien oyera mis gritos en la tormenta, acá en la lejanía de mi camino remoto y huracanado.

Y tomara mi mano.

Y me dijera que puedo ser amada sin ser admirada.

So be it

Jun. 18th, 2009 12:12 am
lira: (Merlin: Anger management fail)
Y hablé palabras de odio, y fueron auténticas. Y no me volteé a ver tu cara después de eso, porque si no te dolía, me dolería, y si veía dolor en tus ojos me dolería también.

Y ya nunca volveré a verte mientras viva. Como si no existieras. Como si hubieses muerto.

Como él.

Y hablé palabras de odio, y fueron sinceras. Porque tú sabías que estabas atrapándome, te dabas cuenta de que me hacías amarte, de que me dejabas acercarme demasiado. Lo sabías y te gustaba. Lo incitabas, cruelmente.

Acariciabas la cabeza del pobre animal viejo y abandonado. Le ofrecías comida en el cuenco de tu mano. Aún a sabiendas de que no pensabas llevártelo a casa.

Me dejaste amarte sabiendo que no me ibas a amar de vuelta.

¿Se sintió bien, jugar con el pobre animal iluso del corazón roto? ¿Te gustó lamerle las heridas? ¿Llenarle la cabeza de sueños que no le contemplaban?

Hablé palabras de odio, y las reitero, y las mastico y me las bebo. Me alimento de ellas. Porque prefiero odiarte que sufrir años de heridas que se curen lentamente. Porque no te mereces eso.

No eres él. Nunca llegaste a ser él. No le llegaste ni a los talones. Y por ende no pienso desperdiciar en ti sentimientos que le pertenecen.

No te dejaré dolerme. No serás tú quien me mate. No. Jamás. Antes ahogaré tu imagen en un pozo negro de ira. Antes prefiero odiarte.

Tanto a ti ni va a importarte realmente.

Hablé palabras de odio, y espero que te carcoman por dentro a veces. Que quede algo de mi en tu escencia, aunque sea sólo eso. Aunque sea alquitrán que no se quite nunca por mucho que lo intentes.

Hablé palabras de odio, y fueron puras en su honestidad. Ojalá nunca te hubiese conocido.

So be it

Jun. 18th, 2009 12:12 am
lira: (Default)
Y hablé palabras de odio, y fueron auténticas. Y no me volteé a ver tu cara después de eso, porque si no te dolía, me dolería, y si veía dolor en tus ojos me dolería también.

Y ya nunca volveré a verte mientras viva. Como si no existieras. Como si hubieses muerto.

Como él.

Y hablé palabras de odio, y fueron sinceras. Porque tú sabías que estabas atrapándome, te dabas cuenta de que me hacías amarte, de que me dejabas acercarme demasiado. Lo sabías y te gustaba. Lo incitabas, cruelmente.

Acariciabas la cabeza del pobre animal viejo y abandonado. Le ofrecías comida en el cuenco de tu mano. Aún a sabiendas de que no pensabas llevártelo a casa.

Me dejaste amarte sabiendo que no me ibas a amar de vuelta.

¿Se sintió bien, jugar con el pobre animal iluso del corazón roto? ¿Te gustó lamerle las heridas? ¿Llenarle la cabeza de sueños que no le contemplaban?

Hablé palabras de odio, y las reitero, y las mastico y me las bebo. Me alimento de ellas. Porque prefiero odiarte que sufrir años de heridas que se curen lentamente. Porque no te mereces eso.

No eres él. Nunca llegaste a ser él. No le llegaste ni a los talones. Y por ende no pienso desperdiciar en ti sentimientos que le pertenecen.

No te dejaré dolerme. No serás tú quien me mate. No. Jamás. Antes ahogaré tu imagen en un pozo negro de ira. Antes prefiero odiarte.

Tanto a ti ni va a importarte realmente.

Hablé palabras de odio, y espero que te carcoman por dentro a veces. Que quede algo de mi en tu escencia, aunque sea sólo eso. Aunque sea alquitrán que no se quite nunca por mucho que lo intentes.

Hablé palabras de odio, y fueron puras en su honestidad. Ojalá nunca te hubiese conocido.

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